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Nos hicimos un antifaz con poderes de pan en colines. Risas para combatir el agobio del inicio del cole. Ay. El segundo día, al ir Jiko, Luki y yo a buscarle, bajando la calle abrazados los dos en modo koala (qué gusto), bromeaba besándole el cuello:-No digo yo que este abrazarse así no sea cariño, pero me da que en realidad lo que estás es derrengado...-¿Sabes por qué estoy derrengado, mamá? Porque llevo horas y horas y horas y horas buscándote.Snif. Qué hacer con este nudo en la garganta. Cada día. Mi niño. ¡Odio el cole!
Se subió Mateo de excursión a la buhardilla (él la llama 'buhardería') con su padre, a desentrañar telarañas y cajas con tesoros y rincones oscuros. Dejó la huella de sus manos polvorientas en la pared de un túnel secreto. Y bajó contando maravillas. Y cargado con una pizarra que pretendía ser una sorpresa futura. Feliz.
¿Puede el estómago de un soldado de infantería conformarse con un menú infantil?
Minuto 164 de 'Solaris'.
*(¿Tarkovsky conocía a Calamardo?).
-Mami, ¿nos das un flan?-Claro, tomad.-¡Gracias!... ¿Esto... es gratis?