Es decirle Jiko "¡Mato, a hombros!" y Mato lanzar grititos de emoción. Lo malo es que no puede evitar la pose de escritor de culto en contraportada de best seller. Porque aquí ríe, pero casi siempre adopta gesto adusto, trascendental, intelectual de pro, con esos dedinos apoyados en la barbilla sin barba, propia de cualquier escritor que se precie. Jiko tiene las orejas pelín dañadas, de tanto prestarlas como riendas.
domingo, 1 de noviembre de 2009
Los intelectuales van a hombros
Es decirle Jiko "¡Mato, a hombros!" y Mato lanzar grititos de emoción. Lo malo es que no puede evitar la pose de escritor de culto en contraportada de best seller. Porque aquí ríe, pero casi siempre adopta gesto adusto, trascendental, intelectual de pro, con esos dedinos apoyados en la barbilla sin barba, propia de cualquier escritor que se precie. Jiko tiene las orejas pelín dañadas, de tanto prestarlas como riendas.
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