viernes, 2 de julio de 2010

La escapada (I). La Posada de las Tres Mentiras

Cinco minutos después de llegar estábamos así. Luc durmiendo, los Jikos en la pisci, yo en la gloria, mirando antes de probar.
La casa rurrrral (según Mateo). La Posada de las Tres Mentiras, Aldeanueva del Camino, Cáceres. La escapada. Por fin.
















La escapada (II). La Suite

Namás llegar nos dijeron: "En vez de daros una habitación normal os vamos a dar esta suite, porque caben mejor las cuninas y los niños van a tener más espacio para jugar. Hay salidina directa al jardín. Y tal". Pues gracias. Espacio para romper, rasgar, perpetrar hecatombes. Luc llega a todo, Mato escarba todo. "Mamá, ¿me vas a hacer un desastre?", me dijo con gafas de sol robadas. Hubo un momento en que el Jiko y yo nos encontramos a la que huíamos...









La escapada (III). La panadería

Mientras Jiko se acercaba a las masas y razones de la EcoTahona (excusa estupenda para nuestra escapada), los neninos jugaron con barreños de agua y con gormitis y conmigo en un patio emparrado tan simple, tan perfecto.


La escapada (IV). El río

Agua helada y juguetes de piedra y hojas y huecos por donde meterse a buscar "con despacidad", por si acaso. Esto fue una charca en el río Ambroz y un momento de felicidad, especialmente para el Jiko grande, que quiere vivir aquí.




Y vimos todo esto:



La escapada (V). La tapería

Comimos "paloma" (ensaladilla rusa sobre corteza, mmhh) y mil cosas más. Al pagar, jaja, el monedero missing. El Jiko y Mato corren a la casa rurrrral, lo encuentran, vuelven, pagamos y salimos. Al entrar en el coche, mete niños, abrocha cinturones, coge gormitis, agua, ponme una peli, venga que nos vamos, ya dentro, marcha atrás y ¡chrgggrichasz! ¿Eign? El cochecito... atropellao. Lo intentó arreglar Paco, en la casa rurrral. Y quedó bien, pero no. Al día siguiente descubrimos que nos habíamos dejado en La Tapería la cámara de fotos. Mucha risa floja.



La escapada (VI). El regreso

Mato le tiende a Luc el brazo al grito de "¡El desayunooooooo!" y Luc responde mordiendo como un perraco. Se ríen a cabezazos y nosotros cantamos un popurrí de coplas infantiles sonrojantes. Qué risa los ronquidos y qué gusto nuestra casa de nuevo.





El grito

¿Quién muerde el dedo de Luc? ¿Mateo o el T-Rex?